lunes, 13 de octubre de 2008

PARA QUE NO AGREDAN NI AL PADRE NI A LA MADRE, 1

PROBLEMA
Oigo por la radio que han aumentado las denuncias por menores que agreden a sus padres. Y esto es muy grave. Por algo se decía antes aquello de que "es peor que pegar a un padre". Mal pronóstico tiene esa familia en las que los padres sufren las agresiones de uno o varios hijos/as -agresiones físicas, psíquicas o verbales, que de todo hay y todo duele-, sean de los que denuncian o de los que lo callan y simplemente lo sufren de puertas hacia adentro.
Si quieren salir del embrollo en que se han visto metidos por los años vividos juntos deberán echar mano de un/a buen/a profesional de la psicología y muchas ganas de que todo cambie. Con todo el esfuerzo que pongan será difícil, pero deberán intentarlo o renunciar a la relación m/paterno-filial, reconvirtiéndola en otra cosa.

PREVENIR ANTES DE CURAR
Lo que hay que conseguir es que los menores que ahora tienen 1, 2, 3 o 7 años no lleguen a agredir a sus padres cuando tengan 12 o 14. ¿Y eso como se consigue? Pues muy
sencillo, dejar bien claro desde el principio quien manda en casa. Y debe quedar claro que en casa mandan el padre y la madre, que son los que tienen esa responsabilidad. Y eso debe notarse desde bien pronto, desde que los niños son capaces de manipular a los mayores, que es desde que nacen.
Las cosas se hacen porque la madre y el padre así lo deciden -o uno de los dos, es es una familia monoparental, en la que hay más riesgo de perder el control de la situación-.A los hijo
s se les pide opinión, se les conceden caprichos, pero se hace lo que quieren los padres, desde el principio, y poruqe lo quieren los padres. Una familia no es una sociedad democrática. y quien lo crea así ya no hace falta que siga leyendo. No son "pobrecito/a, total qué más da..." Y da, vaya si da. Si no, que se lo pregunten a los p/madres agredidos.
No sirve acceder a sus caprichos para que callen y no lloren o no den la lata, en casa o en el supermercado. Ni concederles privilegios porque los tienen los amigos, amigas o compañero/as. Es la peor de todas
las razones, permitirles algo porque dicen que se lo permiten a los demás.
Otra cosa importante
es poner reglas, dejar que se cumplan y si no se cumplen que les cueste algo. Porque en la vida hay reglas y hay que aprender a cumplirlas. Eso no se aprende en la escuela. Reglas para levantarse y acostarse, comer, hacer los deberes, jugar, leer, salir... Reglas que ayudan a la convivencia doméstica y les sirven a su educación.
Y si las reglas no se cumplen o se saltan los límites (horarios, volumen, suciedad, dinero, co
nsumo...) el padre o/y la madre debe hacer que les cueste algo. Porque si no les cuesta nada nunca aprenderan a cumlir las reglas.

APRENDER PARA QUE APRENDAN A VIVIR
Así, poco a poco desde
el primer día de vida, los hijos e hijas aprenden a vivir en familia y consigo mismos, sujetos a una autoridad p/materna que debe evolucionar al tiempo que los niños/as van creciendo.
Y junto a las reglas y los límites mucho amor, que se manifiesta en respeto mutuo. Los hijos deben saberse queridos y aceptados, desde pequeños, aunque se les esté confrontando con su mal comportamiento.

No se les deja de querer porque se porten mal, ni se hace como si se les dejara de querer. Se les quiere y se les demuestra con la coherencia p/materna y con besos, caricias, muchas palabras y mucho tiempo compartido. ¿Es difícil? Durante muchas generaciones no ha sido difícil. Ahora, cuando el capitalismo consumista aprovecha todos los resquicios de la educación, "moderna" para atacar, hay que esforzarse más y no ceder ni un palmo. Si no se tiene muy claro habrá que hablarlo con otros padres y madres o, ¿por qué no? ir a aprender a un sitio donde enseñen como deben comportarse los padres y madres.
Todo para que cuando tengan 11, 12 o 14 años no sean unos agresores de padres y madres y, cundo te
ngan 25 o 30 años puedan ser buenos padres o madres.

3 comentarios:

Victor dijo...

Hola!
Me parece fundamental "prevenir antes que curar", pero hay ocasiones en las que se han producido comportamientos agresivos de los hijos hacia los padres y hay que intervenir en estas circunstacias para recuperar la convivencia y superar lñas agresiones. Trabajo en una asociación en la que de vez en cuando se acercan padres que han sido agredidos por sus hijos/as. Expresan que no saben que hacer, como recuperra a su hijo/a, que saben que tiene que ejercer la autoridad pero no saben como. A mi me gustaria ayudarles. Por este motivo le oidi que me proporcione´la bibliografía de algún material interesante para trabajar con padres y madres agredidos por sus hijos y que quieren recuperar la relación con ellos manteniendo la autoridad y el amor hacia ellos.
Gracias.

Eduard Hervàs, psicòleg dijo...

Víctor:
No me has enviado tu dirección electrónica para poder estar en contacto.
Mándamela y te comento algunas cosas.

mar dijo...

soy separada, vivo con mis 2 hijas y la mayor de 19 años , no tengo ninguna autoridad sobre ella ,cualquier cosa que le mando se pone furiosa insultandome incluso llegando a agredirme fisicamente, no se que hacer pues con su padre no puedo contar pues en alguna ocasion se lo he comentado y la situacion sigue igual incluso va empeorando. estoy que no se donde acudir, ni como solucionar este problema, es gravisimo.